Los resultados de los experimentos realizados en este módulo nos han permitido verificar que entre un conductor recto y un sistema de espiras paralelas hay atracción si las corrientes tienen igual dirección y sentido en las zonas más próximas, y repulsión si el sentido es opuesto; que ese efecto disminuye al aumentar el ángulo entre las corrientes, y que es nulo para direcciones perpendiculares. Veamos si nuestro modelo puede explicarnos lo que hemos observado.
Consideremos la corriente rectilínea i1, y la cerrada i2. Sobre la rama 1 de i2 actúa la fuerza F1 que la atrae hacia i1, y sobre la rama 3 la fuerza F3 que trata de alejarla; Sobre la rama 2 y la rama 4 actúan fuerzas de sentido opuesto que se anulan entre sí.
Si la espira puede rotar libremente, las fuerzas actuantes la llevarán al mismo plano que i1. En esa nueva posición F1 resulta mayor que F3 por su mayor proximidad con i1. Habrá por lo tanto una resultante dirigida hacia i1 que provocará la aproximación de la espira, si ésta puede desplazarse.
Cuando la espira es perpendicular al conductor recto no hay atracción ni repulsión, ya que todos sus tramos son perpendiculares a i1, y sólo hay cuplas que tienden a poner nuevamente a la espira en el mismo plano que el conductor recto, volviendo a la situación anterior.
Las conclusiones son entonces que la espira y el conductor recto tienden a aproximarse y a disponerse en el mismo plano, coincidiendo el sentido de sus corrientes en las zonas más próximas.
Si en lugar de trabajar con una espira se lo hace con un conjunto de ellas el efecto obtenido es equivalente al que se obtendría con una sola por la que circulara una corriente tantas veces mayor como el número de espiras, siempre que estas estén suficientemente próximas como para considerar que ocupan el mismo lugar en el espacio.
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